La Coctelera

Espacio de JacK CroW

2 Septiembre 2006

Sueño de una Noche de Verano

Sueño de una Noche de Verano

En la ciudad de Atenas existía una ley que daba al ciudadano el derecho de casar a su hija con quien el padre quisiera, y de condenarla a muerte en el caso de que la hija rehusase.

Como los padres no gustan de matar a sus hijas aunque sean un poco discolas, pocas veces se llevaba la ley hasta el extremo, si bien es muy probable que los padres amenazarian a sus hijas rebeldes con aquellos terrores.

Hubo, sin embargo, el caso del anciano Egeo que acudió al duque de Atenas para quejarse de su hija Hermia, que se negaba a casarse con el joven Demetrio, joven de una noble familia ateniense, porque amaba a otro joven llamado Lisandro. Egeo pidió justicia a Teseo el duque, exigiendo que se cumpliera aquella cruelisima ley.

Hermia excusó su desobediencia, exponiendo que Demetrio había hecho el amor a su amiga Helena, y que Helena quería a Demetrio hasta la locura; pero este honroso motivo no conmovía al anciano y severo Egeo.

El duque, aunque noble y clemente, no podía alterar las leyes del país; por lo que sólo pudo conceder a Hermia un plazo de cuatro días para meditar. Si terminado el plazo insistía en su negativa, Hermia había de ser condenada a muerte.

Cuando Hermia salió de la presencia del duque, se fue con su amante Lisandro y le contó el peligro en que estaba, debiendocasarse con Demetrio o morir en el plazo de cuatro días.

Lisandro se afligió sobremanera al oir tan malas noticias; pero, recordando que tenía una tía a cierta distancia de Atenas, y que allí no regía aquella espantosa ley, propuso a Hermia que por la noche se fugase de casa de su padre, que él la llevaría a casa de su tía, donde podrían casarse fácilmente.

-Nos encontraremos -añadió Lisandro- en el bosque próximo a la ciudad, donde tantas veces hemos paseado con Helena en el placentero mes de mayo.

Accedió a esto alegremente Hermia, y a nadie reveló el secreto de su fuga, excepto a su amiga Helena. Pero ésta, tonta como suelen ser las jóvenes enamoradas, corrió a decirlo a Demetrio, perjudicando asi a su amiga Hermia, y sin provecho propio, porque no por ello la querría mejor el desencantado amante.

El bosque donde Hermia y Lisandro habían de encontrarse, era el lugar favorito de las hadas. Oberón era su rey y Titania la reina.

Estos reyes de las hadas tenían numeroso séquito y en el bosque celebraban sus nocturnos y alegres festines.

Entre el rey y la reina había por aquel tiempo una triste discordia. Cuando topaban de noche, a la luz de la luna, en aquellas alamedas, se ponían a disputar y reñir acremente, y las pequeñas hadas, llenas de miedo, se escondían en las copas de las bellotas. La causa de la discordia era que la reina Titania se negaba a entregar al rey Oberón un niñito, hijo de una amiga de la reina, que ésta robó al morir la madre y se lo llevó consigo al bosque.

La noche en que los amantes debían encontrarse, Titania, paseando con sus doncellas de honor, encontró a Oberón con su séquito de cortesanos.

-Mal encuentro a la luz de la luna, orgullosa Titania -exclamó el rey.

-¡Cómo! ¿Eres tú, celosos Oberón? -replicó la reina-. Hadas, huyamos, que no quiero su compañía.

-Espera, temeraria -dijo Oberón-. ¿No soy tu señor? ¿Por qué se opone la reina al rey?
Dame tu niñito para hacerlo mi paje.

-Puedes estar tranquilo -respondió la reina-. Ni tu ni todos tus cortesanos juntos podréis tomar mi niñito.

Y Titania, llena de ira, dejó a su señor.

-Bien, vete -exclamó Oberón-; antes del alba castigaré esta injuria.

Y Oberón hizo llamar a Puque ó Robin, su consejero favorito.

Era Robin un duende astuto y pícaro, que solía armar cómicos juegos en las vecinas aldeas.

A veces se metía en los establos y espumaba la leche, o se ponía en la vasija de la manteca para impedir su formación.

Cuando los mozos se reunian para tomar cerveza, Robin estropeaba de antemano la bebida.

Si unos vecinos se reunían, se introducía Robin, en forma de cangrejo asado, en el vaso; y cuando una vieja iba a beber, brincaba en sus labios, y la cerveza se derramaba. Y si una señora anciana se sentaba gravemente para contar un cuento melancólico, Robin por detràs le retiraba el asiento, y se caía grotescamente la anciana, mientras las comadres reventaban de risa.

-Ven acá, Robin -dijo Oberón a este duende nocturno y alegre-: tráeme la flor que las mozas llaman Amor en Ocio, cuyo jugo derramado en los párpados de los que duermen hace que al despertar chocheen de amor por lo primero que ven.

Quiero echar ese jugo en los párpados de Titania cuando duerma, y al despertar se enamorará de lo primero que vea, sea un león, un oso, un mono; y antes de quitarle este hechizo por medio de otro hechizo que yo sé, le haré que me dé el niño para hacerle mi paje.

Robin, entusiasta por los enredos, corrió a buscar la flor para divertirse con la alegría del rey.

Entretanto, Oberón vió a Demetrio y Helena que entraban en el bosque, y oyó que Demetrio reñía duramente con Helena porque ésta le seguía, y la abandonó a las fieras huyendo de ella a todo correr.

El rey de las hadas, siempre amigo de los verdaderos amantes, sintió gran compasión por Helena, a quien tal vez ya conocía desde que había andado por aquel bosque a la luz de la luna cuando Demetrio aún la amaba. Al volver Robin con la florecita deseada, le dijo Oberón:
-Toma una parte de esta flor y busca a un joven ateniense que corre por el bosque, desdeñoso de su novia. Si le hallas dormido, échale en los párpados unas gotas de ese jugo, pero hazlo cuando esté cerca su novia, para que al despertar se enamore de ella.

Conocerás al joven por su traje ateniense.

Robin prometió cumplir el encargo con la mayor destreza, y Oberón se fué a hurtadillas a la
glorieta de Titania, donde ésta se disponía al descanso. Esta glorieta estaba a las orillas de
una fuente, alfombrada de tomillo y violetas y un dosel de rosas y eglantinas.

Allí dormía Titania una parte de la noche, cubierta con la esmaltada piel de una serpiente, abrigo suficiente para envolver a un hada. Oberón halló a Titania dando órdenes a sus hadas sobre lo que debían hacer mientras ella dormía.

Continuará.......

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

A cuenta gotas

A cuenta gotas dijo

Continúa la historia pronto, ¿sí? anda di que sí ¿sí?
Beshos =D

3 Septiembre 2006 | 01:13 AM

Desdemona

Desdemona dijo

El nombre de el sirviente de oberon es Puk haha linda seleccion, una de msi obras favoritas de shakespeare

3 Septiembre 2006 | 05:18 AM

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